En política, no siempre dos más dos, suman cuatro. En general, esta imprescindible ciencia social genera en sus activistas relaciones complejas con la realidad, a la que, muchas veces, no la ven tal y como es, sino como desea que fuera. De allí, a la interminable y repetida multiplicación de senderos en los que se subdividen los grupos que adscriben a determinada ideología, solo resta el paso de tamizarla con el cedazo del ego, manifestación presente en todos los individuos, pero de notable prevalencia en quienes se han erigido como dirigentes políticos.

















































