Por Roberto Marra
El diablo sigue firme en su Casa Blanca, deshaciendo con terror los últimos vestigios de humanidad en las consciencias de los sobrevivientes a sus martirios permanentes. Tiene un ejército de brutos con iniciativa desparramado por el planeta, multiplicando sus bestialidades en cada nación in-soberana. Posee, además de las sofisticadas armas de destrucción masiva, batallones de comunicadores de cuanta tergivesación de la realidad se les ocurra, en línea con los actos aberrantes que cada día inventa ese lucifer troglodita al que todos temen. Sostiene, con una verba idiota pero efectiva, un relato unificado para la destrucción de toda oposición ideológica.

