Por Roberto Marra
El placer de ser extranjero en Argentina no tiene límites. A la proverbial condescendencia de sus habitantes ante los visitantes de otras naciones, se agregan ahora nuevas medidas que les permitirán (a ellos) acceder a los derechos que (supuestamente) los aquí nacidos tenemos, sin otro requisito que abonar una “modesta” suma de “patacones” yanquis. Total normalidad...

