Por Roberto Marra
La cobardía no es, necesariamente, una condición constante en las personas. Los individuos pueden asumir actitudes cobardes en determinadas circunstancias y no en otras. Pero justamente, es en la índole de la ocasión en que se muestre la falta de coraje cuando se puede determinar las razones que acobardan a la persona en cuestión. Es allí donde se verá lo subyacente detrás de sus actitudes medrosas o valientes, según el caso. Es a través de sus actos frente a determinados poderes o personajes donde se vislumbrarán sus capacidades y voluntades. Es en la confrontación con quienes poseen mayor poder de decisión cuando se ponen o no en juego esas condiciones humanas tan necesarias para modificar la correlación de fuerza con los circunstanciales antagonistas.










