miércoles, 1 de febrero de 2012

MÁS QUE GESTIONAR

Por Gustavo Daniel Barrios*

El lugar en un panel expositivo de las metas y deseos, de nuestra argentinidad, que sostiene la lámina de la soberanía argentina sobre Malvinas, posee la más honda afectación simbólica, para la mayoría en el país. La proclama sobre Malvinas, sostenida con denuedo y autoridad por el Estado Argentino en este momento, señala la vocación polisémica del Gobierno; actitud desde la cual colmar todas las apetencias, una a una, que guarda nuestra nacionalidad en muchos terrenos, y en variados ejes.
Es esta misma polisemia la que tempranamente permitió mentar los atributos que hoy le son reconocidos a la señal de TV Encuentro, como emblema de la industria cultural más simple, que lleva dentro suyo el poder transformador más ambicioso.
Antes de seguir con esta cuestión, me remitiré a una anécdota que tiene una previa ambientación. En un país de vida política tan intensa como este, están las asociaciones sanmartinianas y belgranianas, aquí y allá, que tienen un serio carácter tradicionalista de celoso rictus, de celoso discurso, etc. Luego están, y hoy por fortuna son muchos ciudadanos, los aperturistas, que son aquellos capaces de vivir aceptando la sustancia nada broncínea de los próceres, y de aceptar con perfecta tranquilidad la data de que muchos de ellos han mandado a fusilar a personas de mucho rango, por el hecho de que esas personas intentaban frenar la marcha revolucionaria y el nacimiento de una nación soberana. Y ese punto altera a los conservadores, porque al revisar esas páginas ellos no se parecen a aquellos grandes hombres, sino más bien a sus víctimas.
Pues bien, de entre las primeras asociaciones provenía una mujer, muy insurreccional hacia el oficialismo y nerviosa, que una tarde hace un par de veranos, estando en ronda de conocidos, expresó como en un desahogo que provino de su mejor parte, que “el canal Encuentro era hermoso y que estaba aprendiendo mucho con él, y que se estaban produciendo muchos aciertos en el país.” Esta mujer pasó muy bien muy equilibrada todo ese verano, pero más adelante recuperó el rol de acritud que le era conocido, sólo que mucho más en la pendiente de la ruptura y la marginalidad. Incluso se aisló.
Y bien, la anécdota identifica una cuestión. Si hubiese un documento fundacional del canal, y tal vez lo haya, donde figuren los preceptos y la orientación del canal-escuela, podría leerse que este no se detiene en la enseñanza, sino que a la par intenta construir identidad, ladrillo a ladrillo. Encuentro invenciona atajos para viajar por el interior de nuestra alma argentina y amerindia, y señaliza los caminos de la subjetividad de cada quien en ese viaje, enriqueciendo el paisaje y nombrándolo.
Considero que es este lenguaje el que había conseguido doblegar el orgullo de esta mujer pero en el mejor sentido, haciéndola liberar en un momento para verter ese comentario.
El centro de la cuestión que deviene de una acción gubernamental integral, que va desde Malvinas hasta Encuentro, creo que tiene mucho que ver con la longanimidad. Cuidado que yo empleo esta palabra abarcando al conjunto de personas que vivimos alumbrados por determinadas ideas y deseos. No de dos o tres, encumbrados, sino de miles y miles que coincidimos en una meta.
Entonces pues, la longanimidad es el mejor grado alcanzado por individuos comprometidos con la buena voluntad. Longanimidad es el ánimo dirigido a la mejor obra que pueda emprenderse. Concebir en sí el ánimo de construir. Cuando eso se manifiesta en una época, en una nación o un continente, aparecen acuerdos de gran inteligencia que producen hechos no comunes, y de un relieve que modifica la sociedad para hacerla más confiable, más segura, acaso propensa a la felicidad.
Todo ese flujo de acciones de un conjunto que está dentro del Estado, y ramilletes de conjuntos militantes periféricos, todo ese flujo es la longanimidad.
La evolución emisiva de la señal Encuentro, y la evolución emisiva de sostener políticas de justicia incontrovertible, como es ir en procura de la soberanía en Malvinas, son acciones que disuelven el modelo obsoleto de un mundo que ha quedado atrás, y abren surcos.

*Escritor
  Miembro del Centro de Estudios Populares (CEP)

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