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| Imagen de El desván de la ilusión |
Argentina ostenta el dudoso mérito de poseer el único
milagro injusto de la historia. En realidad, no se trata de “un” milagro, sino
de “una” Milagro. Es que la ridícula condena que se le dictó a la dirigente
social en el feudo de In-Morales, no se basa ni siquiera en algún mínimo dato
verificable por algún testigo o prueba material. Obviamente, no se puede catalogar de “testigo”
a alguien que resulta ser empleado del gobernadorzuelo jujeño, quien ni
siquiera estaba en el lugar donde sucedieron los hechos por los que se acusó a
Milagro. Pero para el señor feudal y sus justicieros berretas, la realidad no
importa.

















































