La crueldad hace rato que dejó de ser mal vista por un amplio sector de la población del Mundo. Si no fuera así, no se explicaría la poca reacción ante los bestiales procederes de quienes se pretenden los amos del Planeta y sus adláteres locales. El morbo por la violencia puede más que el humanismo que impida los sufrimientos de sus víctimas. Los poderosos se pasean orondos mostrando sus superioridades materiales, haciendo gala de sus ventajas obtenidas mediante la degradación moral y el aplastamiento de los derechos ajenos; los genocidas dirigen sus misiles hacia las viviendas del “enemigo” sin ningún otro objetivo que la exterminación de cualquier tipo de vida que no sea la propia; los funcionarios de las organizaciones supuestamente destinadas a evitarle a la humanidad los dolores de las guerras, sólo se dedican a discursear en esos hipócritas “foros” donde todos se saludan y rien como si nada estuviera pasando en los países a los que consideran de menor rango.




















