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| Imagen Página12 |
Entre los deseos que han
circulado en los brindis de estos días ha ocupado un lugar el de un reencuentro
entre los argentinos, un soplo de tolerancia que venga a apaciguar el conflicto
político de estos años. Se puede admitir que esta invocación haya provenido en
muchos casos de agencias interesadas en una interpretación de la actual etapa
política en clave de agitación innecesaria de diferencias y de creación de
pujas artificiales para consolidar el propio poder. Pero sería políticamente
equivocado no reconocer, y por lo tanto no apreciar, que todas las sociedades
que en el mundo han sido tuvieron siempre un impulso de unidad y de
reconciliación que forma parte del fundamento ideal de su existencia. En
política no puede hablarse de “deseos equivocados”; las palabras son siempre
mensajes significativos. Aun cuando se enuncie con sentido manipulador, en la
medida en que hay millones de personas que lo comparten, el impulso hacia la
concordia es un valor político relevante.
















































