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| Imagen Tiempo Argentino |
Los resultados de las
elecciones del domingo pasado resultaron durísimas para el Peronismo. Por
primera vez desde 1987 ha perdido su hegemonía en la provincia de Buenos Aires
y lo que es peor ha perdido su principal herramienta de presión para lograr
sentar a negociar a los poderes reales de la Argentina. De la misma manera que
las 62 Organizaciones y el movimiento obrero organizado funcionaba entre los
'60 y los '80 para sellar acuerdos sociales, el "aparato bonaerense"
se había construido como el ariete que utilizaba el Peronismo para asegurar
gobernabilidad o amenazar con el caos. Lo hacía frente a los poderes fácticos
que amenazaban con golpes de Estado o de mercado, no era un juego de señoritas.
Incluso fue utilizado durante el espantoso gobierno de la Alianza anterior, es
decir la de 1999-2001, para reencauzar el país luego del desastre económico más
profundo del último siglo.
















