miércoles, 7 de junio de 2017

LA OTRA CARA DE HEIDI

Imagen de Revista Noticias-Perfil
Por Roberto Marra

Heidi es el nombre del dulce personaje de una novela infantil suiza escrita en 1880. Seguro que todos recuerdan que la bondad extrema de esa niña logró cambiar el carácter ermitaño de su abuelo y hasta consigue hacer caminar a una niña inválida.
Aquí, en nuestro País, tenemos nuestra propia Heidi, la actual gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, que logró el reconocimiento de la población gracias a su permanente expresión de bondad y sus palabras suaves, siempre con mensajes que parecían extraídos de un manual de autoayuda.
El correr del tiempo la puso frente a la realidad derivada de la aplicación de sus políticas (y las de su jefe nacional), con resultados dañinos para la economía, la salud y la educación de la “gente” de su provincia. Entonces fue imposible ya ocultar su verdadero rostro. La furia contenida tras ese manto de santidad falsa se dejó ver con toda su dureza, para quienes todavía permanecían extasiados por sus angelicales miradas.
La verdad salió a flote con vergonzosos agravios contra sus opositores políticos y  contra educadores que luchan por su dignidad. Toda su perversión, sujetada con los alfileres de la publicidad “duranbarbista”, explotó frente a las cámaras de la “señora de los almuerzos”, con provocaciones insólitas e invitaciones al escrache a un miembro del Consejo de la Magistratura. Ahora es quien es, de verdad, y lejos quedó su sonrisa de Gioconda o sus falsos chapoteos en el agua de zonas inundadas con veredas secas.
Pero no solo de escraches vive la gobernadora. También ha tenido y tiene la despreciable “virtud” de evitar la entrega de los kits para embarazadas del “Plan Qunitas”, solo por haber sido implementado por el anterior gobierno. Ha preferido guardarlos pagando fortunas, antes que entregar esos elementos extraordinarios para la inclusión social, lo cual, evidentemente, desprecia.
Las mentiras son parte de sus modositos discursos, como cuando anunció un aumento de tarifas de electricidad, que resultó el doble de lo que dijo en principio. O su permanente referencia a una provincia “quebrada”, pero donde gasta fortunas para comidas y transporte de funcionarios, además de sus traslados diarios en helicóptero, mientras desabastece de leche a los comedores escolares.
Vidal es la máxima expresión de la mentira fraguada para ocultar los planes de despojo. Un monstruo de dos caras que vino a realizar el trabajo más deshonesto: el del engaño a los más crédulos y desprotegidos para complacer la voracidad de los poderosos de siempre. Una Heidi al revés, sin abuelitos ni niños felices.

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