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| Imagen Página12 |
Todo proyecto de nación tiene sus protagonistas: por un lado el Estado, el empresariado (nacional y extranjero) y sus diversas cámaras (grandes a microempresas) y el trabajo organizado en diversas centrales sindicales. De modo esquemático, durante el período 1989-2001 el Estado propuso un proyecto de nación: cierre de empresas, modernización del principal sector que provee de divisas (el agro) y flexibilización laboral que, para finales del año 2001, tuvo un desempleo del 25 por ciento. Tengamos en cuenta que la ley de inversiones extranjeras (decreto 1853/93) eliminaba la posibilidad de diferenciación entre capital nacional y extranjero en las actividades económicas en territorio argentino. Los únicos beneficiados en ese período fueran las grandes empresas organizadas en la Unión Industrial Argentina y el capital foráneo que, al mejor 2x1 y con el instrumento legal de Reforma del Estado, lograron profundizar las privatizaciones. Por otro lado, el sector agropecuario se modernizó y amplió sojización de las tierras.




















