jueves, 27 de abril de 2023

LA DIVERSIÓN DRAMÁTICA

Por Roberto Marra

Es cierto que lo dramático predomina en nuestro País, producto de los padecimientos de su población por los reiterados procesos de empobrecimiento y saqueo de sus riquezas, premeditado por parte de los poderosos y sus cómplices del ámbito político, judicial y mediático. Pero también es real que, justamente desde esa política, tan desprestigiada a propósito para generar sensación de vacío y descontrol, de caos y desventuras, aparecen “comediantes” que provocan la hilaridad de quienes observan los “pasos de comedia” de algunos de esos personajes con pretensiones de estadistas de cabotaje.

Es el caso de la señora Ocaña, la inexplicable ministra de salud que alguna vez tuvo esta Nación, presentándose como candidata a intendenta de la ciudad de Buenos Aires (aunque pomposamente se pretenda denominar ese cargo como “jefe de gobierno de CABA”). Mueve a risa su postulación, dada su demostrada incapacidad para ejercer cualquier función, demostrada su única diligencia veraz, la de vocera torpe del establishment, al servicio de cuanta operación denostante de la figura de Cristina Fernández de Kirchner pueda generarse. Resulta patético observar los esfuerzos de semejante iletrada política por aparentar una sabiduría que ni roza su condición humana tan deshumanizada.

Claro que no es la única (ni único) que asoma en el horizonte electoral como “oferta” para una ciudadanía apabullada por la metralla mentimediática, procaz difusora de obscenidades antisociales, matriz elemental de la elevación del odio como paradigma de comportamiento de las masas de inermes receptores de tanta crueldad semántica. Es sólo un ejemplo, pero especialmente demostrativo de la degradación politiquera a la que nos acarrearon tanta mentira organizada, tanto desprecio casi consumado en un crimen contra la Vice-Presidenta.

Reflexionar sobre este personaje menor pareciera una pérdida de tiempo. Pero resulta importante señalar los desvaríos del Poder, azuzando la aparición de tantos brutos con iniciativa como esta despreciable mujer. Es importante entablar una disquisición sobre las elucubraciones de quienes vienen manejando a su antojo tantas horas perdidas en las pantallas de la desvergüenza y la tergiversación de la realidad. Son como mosquitos en una muchedumbre, que inadvertidamente van provocando la propagación de una enfermedad peor que el dengue, pudriendo las consciencias de millones de personas que sólo atinan a levantar sus voces como coro incoherente con sus necesidades.

Es la matriz de un sistema perverso, capaz de amontonar individuos detrás de frases convertidas en señales que despiertan el encono contra quienes jamás les hicieron daño. Son las imprescindibles marionetas de ocasión que sirven para sembrar el temor y la incredulidad hacia esa generalizada y pretendidamente desgastante denominación de “populismo” con el que intentan deshonrar al peronismo. Son las bacterias de un sistema que se cae a pedazos, pero llevándose consigo a millones de desarrapados y abandonados. Son el virus que pudre desde adento a una sociedad maniatada por imbecilidades presentadas como arquetipos de una “novedad” tan vieja como el tiempo.

Las “ofertas” ridículas de este repugnante “mercado politiquero”, continuarán y se multiplicarán. Las y los Ocañas harán de este momento una provocación para sonreir, en medio de la oscura maraña económica y social en la que nos vemos envueltos. Sólo será un breve período donde los dramas colectivos tendrán la pausa en la amargura postergada por tanta sinrazón convertida en “propuesta” desatinada y grosera. Después, cuando las urnas estén ya muy cercanas, cuando el debate con uno mismo proceda a despejar la incertidumbre y rasgar las cortinas de la mentira programada para dañar nuestras capacidades decisorias, las Ocañas se esfumarán en cifras minúsculas que demostrarán sus desprestigios reales. Pero habrán asegurado, no obstante, un grado más de putrefacción social, otro peldaño descendido en la construcción de una Nación eternamente postergada, injusta e insolidaria.

No hay comentarios:

Publicar un comentario