jueves, 28 de agosto de 2025

MUCHO MÁS QUE LEER Y ESCRIBIR

Por Roberto Marra

Enfrascados en la lucha por sobrevivir, los pueblos sometidos al arbitrio del capitalismo financiarista más obsceno, rapaz y desvastador de la vida y los recursos naturales, ni siquiera advierte que la reproducción y profundización de tal estado de cosas se está generando en el interior de las familias. Los hijos de los sometidos son “educados” por un subsistema que sólo los capacita a fecundar un futuro de mayores negaciones de derechos, de pobrezas consentidas por las propias víctimas, transformadas en semillas de una sociedad que cumplirá el sueño distópico de los dueños del Planeta: un ejército de zombies caminando hacia el abismo de la desaparición de las consciencias.

Lo que llamamos “sistema educativo”, no es el lugar donde las nuevas generaciones adquieren las capacidades de transformaciones de las realidades oscuras de sus familias. Por el contrario, se trata de espacios donde la reflexión no existe, donde el conocimiento es simple acumulación de datos incoherentes, donde “la nota” importa mucho más que el saber, donde los procesos históricos resultan simplificados a la sucesión de fechas y recuerdos descafeinados. La miseria conceptual es entronada para solventar la reproducción de un modo de sometimiento que les asegure, a los productores de todos sus padeceres, mayor poderío del que ya hacen gala.

Primaria, secundaria y universitaria, todas las instancias están sometidas al arbitrio de los desaparecedores de los sentidos patrióticos, de los impulsores de la ignorancia metodológica, de los embrutecedores de la sociedad. El alumnado recorre sus días enfrascado en las pantallas anulantes de pensamientos propios, oprimidos por los algoritmos de las redes del imperio. Caminan hacia atrás, acumulan imágenes apenas perceptibles por sus breves tiempos, se inventan pertenencias que nunca poseerán, se agravian a sí mismos con lenguajes abreviados, apropiados al destino de simples consumistas que les espera a la salida de ese engendro anti-educativo.

Renacer a partir de semejante aparato contrario a los intereses de un auténtico desarrollo del conocimiento y primordialmente, enemigo básico de la creación de justicia social, se convierte en tarea ciclópea, por razones tan obvias como difíciles de entender, gracias a la discapacidad adquirida en este perverso sistema “educativo”.

Si lo que se pretende es construir una Nación políticamente soberana, no podrá partirse de semejante desvarío educacional. Si la ambición es adquirir verdadera independencia económica, no se podrá contar con esta parodia instructiva. Si la meta es convertirse en un Pueblo que genere su propio destino, no se podrá continuar con un sistema educativo impuesto por los enemigos del desarrollo libre de imposiciones de esos poderosos de adentro y de afuera.

Educación es mucho más que adquisición de datos inconexos. Es construir sentido de Patria, es alimentar la consciencia de pertenencia al territorio y a la historia que se haya desarrollado en él, es impulsar el conocimiento de las ciencias y las tecnologías sin dejar de lado la herencia cultural de los pueblos que antecedieron al presente, es buscar caminos hacia transformaciones económicas y sociales que potencien el bienestar de todos los integrantes de la sociedad.

Leer y escribir puede ayudar a iniciar el camino de la enseñanza, pero hará falta adentrarse en el alma de quien debe aprender mucho más que simples técnicas de habilidades corporales. La escuela deberá ser la puerta a un nuevo mundo, donde las palabras contengan y desarrollen sentidos solidarios, elaboren objetivos colectivos y marquen señales certeras en el camino hacia otras formas del conocimiento.

La producción y reproducción de esos sentidos, no será tarea de simples voluntariosos y mucho menos de pretensiosos dueños de verdades que ni siquiera comprendan del todo. Será la construcción de una comunidad organizada y consciente de sus objetivos, conducida por líderes que se asuman como parte y no como propietarios de un trono de vanidades que terminen por anular el pasaje a una nueva era educativa, imprescindible base para desmontar la ignorancia y, mucho mejor todavía, el dominio de los brutos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario