¿Cómo se explica la actitud de manipulación y mentira de los
monopolios mediáticos en América Latina?, se pregunta el especialista
español en ciencias de la comunicación Ignacio Ramonet, al referirse
sobre el fenómeno de lo que muchos analistas han calificado como “la
canalla mediática”. Su respuesta es contundente: los que él denomina “latifundios
mediáticos” privados en Latinoamérica porque concentran canales de
televisión, estaciones de radio, periódicos y revistas, han declarado
una guerra a muerte a los gobiernos progresistas de la región debido a
que en su lucha por pagar la deuda social mediante un Estado
redistributivo, pretenden desconcentrar el poder de la palabra
impulsando una información pluralista que afecta sus intereses
corporativos.
Eran las quince y
treinta cuando yo ya me ubiqué en el sofá de color negro, que hacía juego con
dos sillones y con los paneles color marrón muy oscuros que revestían a metro y
medio desde el zócalo, todas las paredes de la sala de estar, en comunicación
con un patio oblicuo, y oblicua la pared del living nuestro, y que más que
patio era un oasis abarrotado de plantas. Uno de los sillones, de frente a mi
sofá, era ocupado por Emilce Real, la
dueña de un caserón hispánico colonial de tipo pastoril en donde estábamos
reunidos, y que habitaban ella y su hijo menor en ese tiempo, hace catorce
años.
Había
una vez un hombre al que le salió un grano en la nariz. No era grande,
la nariz. El grano sí lo era. Era grande y de aspecto desagradable,
tenía el color de la enfermedad. El dueño de la nariz que tenía el
grano, y por lo tanto propietario del grano, se preguntó quién sería el
responsable de que él tuviera un horrendo grano en su simétrica nariz.
Del dueño del grano diremos que era un hombre guapo, de entre treinta y
cuarenta años, con la cabellera intacta, de un metro ochenta e idóneo en
todos los deportes que había practicado y practicaba.
I) Los voceros del institucionalismo liberal se han vuelto "fascista" y
creen de la noche a la mañana en el mensaje de la "movilización de las
masas enardecidas" más que en el correcto y normal funcionamiento de la
República y sostiene que el "poder del pueblo" reside en juntar gente en
una esquina antes que en el sufragio universal, obligatorio y secreto…
El
documento del Banco Mundial “La disminución de la desigualdad en América
latina en la década de 2000. Los casos de Argentina, Brasil y México”
ofrece un oportuno análisis para comprender el ciclo político abierto en
la región que sectores conservadores combaten con perplejidad, porque
tienen el poder económico, los grandes medios de comunicación, ahora
también capacidad de movilización y la voluntad de orientar la agenda
pública, pero no logran debilitarlo, ni en la gestión diaria ni a la
hora del recuento de votos.
“No somos golpistas” gritan,
mientras exhiben carteles que dicen “fuera yegua”. “Queremos libertad de
expresión” siguen gritando con total libertad. “Basta de dictadura” vociferan
con un odio desencajado, acompañados por miles de iguales sin que nadie los
reprima ni vigilen. Si no fuera porque son realmente peligrosos en sus
intenciones, darían pena. Pero tiene poder, el que les da quienes promueven
estos movimientos con el único objetivo de mantener sus privilegios de siempre.
Confabulan de mil maneras y ahora han encontrado esta forma y estos cómplices
de clase que siempre estuvieron tan deseosos de parecerse a sus amos
superiores.
Esa definición se alcanzó hace
poco tiempo, en el comando conjunto de los grupos hegemónicos concentrados de
poder económico y relaciones internacionales que operan en nuestro país,
dependientes de las directivas del Grupo de los 8, como poder imperial, en su
estrategia de desplazar del poder político al peronismo, que desde el año 2003
amenaza sus bases de sustentación, ahora estructurales, del afianzamiento que habían
logrado a través de los años de dictaduras blandas, dictaduras duras,
democracias débiles y democracias cipayas, bajo el amparo primero de la
Doctrina de Seguridad Nacional y luego del Consenso de Washington.
Hace algunos años a Héctor Magnetto no se le
conocía siquiera el rostro. Fue un fotógrafo del diario que por entonces
dirigía Jorge Lanata quien expuso ante la sociedad sus ojos saltones,
bestiales, como los de una pantera adentro de un moisés, y cuyo recuerdo
no le deja dormir el sueño en paz a Lidia Papaleo. Aún hoy el conductor
de PPT le estará pidiendo perdón al CEO del grupo para el que trabaja
por aquella imprudencia. Como Moyano, que vive arrepintiéndose de sus ex
convicciones, siempre a gusto de su entrevistador.
En Homenaje a todos los canillitas que el 7 de noviembre, celebran su día
Por Néstor Sappietro*
Hace algunos años, por las veredas de barrio Azcuénaga, Ramoncito
caminaba vendiendo la 6ta. del diario “La Razón”, era el tiempo en que
el diariero pasaba de noche y su pregón era una parte esencial del
paisaje de aquellos días.
Ante
los agravios dirigidos a Ernesto Laclau por la revista Noticias se nos
presenta el interrogante inmediato que estas acciones producen: ¿Caben
respuestas a golpes y operaciones tan burdas? ¿Es necesario plantear
contrapuntos que recuerden el valor fundamental de la obra de Laclau?
¿No basta con la sola lectura del manoseo conceptual que implican esa
nota y esa tapa?
Un estudio de la
Universidad de Zurich reveló que un pequeño grupo de 147 grandes
corporaciones trasnacionales, principalmente financieras y
minero-extractivas, en la práctica controlan la economía global. El
estudio fue el primero en analizar 43.060 corporaciones transnacionales y
desentrañar la tela de araña de la propiedad entre ellas, logrando
identificar a 147 compañías que forman una “súper entidad” que controla
el 40 por ciento de la riqueza de la economía global.
Por su crónica, el niño ya no estuvo solo. Gracias a él, Aniceto y Francisca se conocieron y vivieron un romance eterno. Por él, un tímido dependiente se animó a enfrentar el amor imposible. El grito profundo de Moreira nos acercó al sentimiento popular más trascendente. Nazareno nos guió por los caminos a un infierno increíblemente poético. El Mono nos trompeó con toda la fuerza de sus dolores. Cuando nadie lo pensaba, Aniceto volvió a bailar por su Francisca. Y para siempre nos conmoverá con la Sinfonía inigualable sobre la más extraordinaria historia nacional y popular. Se fue el más grande cineasta que ha dado la Argentina, el más coherente, el más profundo. Eternamente...gracias Favio.
Aburren.
Cansan. Ofenden. Insultan. Constantemente. Todo el tiempo. Sin
intervalos. Sin intermitencias. Y sin embargo, siempre se las arreglan
para ser las víctimas. Han construido un sistema de sentidos –un relato-
que es falso, irrisoriamente falso, y lo sostienen de manera hipócrita y
agresiva. Juegan con cosas que no tienen remedio, desvalorizan los
significados construidos en las últimas décadas. Se disfrazan de
"progres" abstractos y en la práctica son feroces conservadores y no
encuentran contradicciones en abrazarse con lo peor que tiene la
sociedad argentina.
En la semana surgió una gran cantidad de titulares con la
especulación de la entrada en default de la Argentina, una postura
realmente bizarra que fue desmentida por la presidenta Fernández de
Kirchner, con gran cantidad de argumentos, entre ellos con un
contundente "vamos a pagar en dólares porque los tenemos".
El periodismo del mejor de los mundos se caracteriza por la
inmediatez, la sobreproducción, la descontextualización y la
magnificación de la anécdota. Es lo que la comida rápida a la
alimentación. Es lo que el griterío al entretenimiento.
Considerando que la ética es el terreno en el cual se discuten
distintas formas de valoración, está claro que enfrentamos dos posturas
muy distintas: una insiste en que solamente los seres humanos son
capaces de otorgar valores, y por lo tanto lo no-humano siempre será, y
sólo podrá ser, sujeto de valor. Otra reconoce los valores intrínsecos,
donde éstos son independientes y permanecen más allá de las personas. La
primera debe ser entendida como una forma de antropocentrismo, en tanto
el ser humano es el origen de toda valuación; la segunda corresponde a
un biocentrismo, ya que su énfasis está en todas las formas de vida.
He
desarrollado antes, con mi sagacidad habitual, la idea de que en este
país se acabó el miedo a la falta de trabajo. Bueno, me equivoqué.
Parece que los encuestadores nuestros de cada día (¿para cuándo un
encuestador al poder; que todo lo saben, todo lo dicen y casi a nada le
pifian de tanto que pronostican y pronostican?), han salido a
preguntarle a los argentinos a qué le tienen miedo, y de nuevo aparece
el fantasma de la falta de trabajo y los problemas económicos que
parecían haberse licuado en una realidad más bien próspera, con el
precio de la soja por las nubes y un aire de cambio en el ánimo de este
país que se resiste a instalarse. Como una forma de contribución a
combatir este miedo, he creado, con la ayuda de pensadores de todo el
mundo y medio kilo de yerba, una serie de nuevas carreras modernas, con
futuro y que pueden ayudar a muchos argentinos a sentirse más seguros.
Saque lápiz y papel, esto es una prueba. Ahí van.
Uno de los más odiosos -y recurrentes- gestos que el
burocratismo obsequia a los pueblos, es el del “látigo de la
indiferencia”. Se trata de una “indiferencia” especial, combinada,
oportunista y adaptable según se trate de épocas electorales o de lapsos
de gestión “pura y dura”. Es una “indiferencia”, refinada y astuta,
esmerilada con la crueldad de la grosería más obvia y la patanería más
hipócrita.
Argentina no está creciendo a tasas "chinas" como lo ha hecho en años
anteriores; a partir de junio de 2011 comenzó a evidenciarse una
tendencia al amesetamiento: en algunos meses se observa crecimiento y en
otros decrecimiento. Para conocer entonces dónde estamos parados, propongo utilizar un
ejercicio simplificador. Supóngase que toda la producción del país son
manzanas y son consumidas en su totalidad por los habitantes; en junio
de 2007, antes de la crisis, los habitantes podían comer 165 manzanas
por mes, aunque muchos economistas indicaban que el pueblo podría
indigestarse y recomendaban comer menos fruta (es decir, proponían
enfriar la economía); en mayo de 2011, luego de la recuperación, la
ingesta de manzanas alcanzaba las 197 unidades mensuales; un año
después, luego del amesetamiento mencionado, se podían ingerir 196
manzanas, uno menos que el año anterior pero 31 más que en junio de
2007.
Dos años después de la desaparición física de Néstor Kirchner se abre
la posibilidad de mirar con un poco de perspectiva histórica lo que
significó su vida política. Hasta ahora sólo se podía realizar una
mirada afectiva –positiva o negativa– sobre su figura o un análisis
sobre las formas que tomaría o tomaba el país sin su figura política.
Todos esos caminos de abordar el hecho más conmovedor y conmocionante de
los últimos diez años –la muerte de un conductor político en actividad–
ya fueron transitados. Ahora, creo, es necesario comenzar con el
balance sobre lo que significó Néstor Kirchner y sobre las cosas que
volvió a significar el ex presidente de la Nación.