domingo, 17 de marzo de 2024

REGRESO... AL FUTURO

Por Roberto Marra

...En sueños forjamos nuestra historia
Revelando paisajes ocultos de nuestra memoria
Soñar es recordar para adelante
Como chispa que alumbra el camino en un instante...

Los Gardelitos

La maquina del tiempo existe, y es argentina. Es mas, es toda la Argentina. Gracias a ella, la sociedad regresa periódicamente al pasado, empujada por un dispositivo que tiene como combustible la mentira. Socavando convicciones, horadando certezas, anulando memorias, un aparato comunicacional renovado permanentemente por sus dueños, logra establecer modos de pensar y sentir en la mayoría de la población, arrastrándola a revivir un pasado imprescindible para dar continuidad a su poderío.

Refregándose las manos de insano placer, los verdaderos constructores del retroceso convergen hacia el templo de la rendición popular, donde en cada regreso son sacrificados mas y mas individuos, en nombre de un futuro que se anula en el mismo momento que son eliminados los sueños que, cada tanto, lograron forjar una estructura de pensamiento que fuera capaz de detener, por un tiempo, a esa cruel maquina temporal asesina de ideas y esperanzas.

Ahora mismo estamos retrocediendo en esa espiral cíclica, cayendo en el pozo de la inconsistencia mental, desarmando los pilares doctrinarios de las utopías felices, anulando los resultados de los que fueran los sentidos comunes alcanzados por la tenacidad de algunos lideres y un Pueblo empoderado de valores, ahora arrojados al fuego de la ingratitud y la insolidaridad.

Los nuevos-viejos sueños aparecen hilvanando desprecios infundados, verdades transmutadas desde lejanas teorías, tan imposibles de convertirse en realidad como brutales en sus intentos. Pero son eficientes alimentos de nuestra maquina del tiempo nacional antipopular, fabricante de transfugas y traidores que serviran como voceros del nuevo intento de anulacion de la realidad alterada. Asesinos de la verdad y genocidas de los pueblos subyugados por sus verbas diabólicas, sabrán metamorfosearse para, si este intento les sale mal, volver recargados de odios clasistas e inhumanos, a procurar el enésimo retroceso social.

Algunas veces, esos transfugas temporales logran convencer a algunos dirigentes honestos, haciéndose pasar por lo que nunca fueron ni serán, hasta ser sumados a esas uniones fabricadas con la voluntad de detener la oscura y cruel maquina del retroceso temporal. Serán la bacteria que lograra anular esos intentos, el virus que contaminara con sus traiciones escondidas, el cáncer que devorara el incipiente intento de reponer las cosas en su lugar, y el tiempo en su época.

En esas películas apocalípticas tan repetidas por la maquinaria hollywodense, al final, la maquina del tiempo siempre es destruida. Pero la realidad argentina, como sabemos, supera la fantasía fílmica, y los poderosos nunca terminaron, hasta ahora, por ser el blanco final de los avances populares, quedando en sus manos la llave de una nueva puerta al pasado siempre latente. Solo hay un método para acabar con tantos desvaríos y perdidas de tiempos y vidas irrecuperables: sacarles de sus manos esa herramienta, terminar con sus influencias infinitas, arrebatarles la llave de las esperanzas anuladas y hacer trizas su horrenda fabrica de muerte cotidiana. Y fabricar una nueva maquina del tiempo, que solo sea capaz de devolvernos la felicidad de ser parte de una Patria justa, libre y soberana.

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