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| Imagen Página12 |
Por Ricardo Forster*
En la Argentina de estos días
electorales se discuten muchas cosas. Algunas tienen que ver con la
dramaticidad de una escena en la que, probablemente, se jueguen los próximos
años en términos de continuidad o no del proyecto kirchnerista; otras, más
solapadas y subterráneas, tienen que ver con las estrategias de la derecha que
busca recuperar el terreno perdido eligiendo, como centro de su despliegue,
capturar sentido común y opinión pública aprovechando la máquina comunicacional
que está funcionando a todo vapor desparramando denuncismo serial y lenguaje
del odio y la descalificación. Siguiendo las huellas de este dispositivo de
poder que nunca dejó de reconstruir sus aspiraciones desde una constante guerra
de posiciones con el gobierno nacional, me encontré con uno de los últimos
artículos que publicó Nicolás Casullo cuando, en el 2008, estábamos en pleno
conflicto con las patronales agromediáticas; un conflicto que, como ya he
destacado muchas veces, marcó a fuego esta etapa del país. Cito, porque me
parecen ejemplares y anticipatorios para pensar la actualidad, algunos tramos
de su reflexión alrededor de lo que, ya en esos años, llamábamos “la nueva
derecha”.