viernes, 3 de septiembre de 2021

EL DILEMA MEDIÁTICO

Imagen de "Striptease del Poder"
Por Roberto Marra

Existen temas sobre los cuales vale el esfuerzo de regresar tan seguido como se vislumbre necesario. Son aquellos que, en virtud de las consecuencias que se deriven de su manifestación cotidiana, afectan la vida presente y futura de las personas. Son esos que, por su repetición permanente, hacen a la construcción de sentido, tan común como insistentes sean quienes lo emitan y afectantes sean los intereses de sus autores intelectuales. Sin lugar a dudas, la construcción mediática de la información y su consecuente “relato” oportunista de la realidad, es uno de esos temas tan necesarios de analizar, para actuar en consecuencia.

Sufrimos cuatro años de un gobierno neoliberal, cuyas consecuencias económicas, financieras, sociales, productivas, laborales, ambientales, están a la vista de quienes quieran verlas. Pero la verificación de los hechos, su puesta en evidencia por análisis certeros provenientes de estudios concienzudos, no bastan para las mayorías embelesadas por el discurso envenenado de la mediática maniquea que asola nuestra Nación y todo el Planeta. La verdad es, aún en su innegable relación subjetiva, proveniente de hechos comprobables o nó en base a métodos que el periodismo, si se trata de uno real y honesto, no puede soslayar.

Pero hace mucho que tal cosa feneció, dando paso a una mayoritaria propensión al “show” noticioso, antes que a la puesta en consideración de los datos reales ante los destinatarios de las emisiones mediáticas. Es así como ahora, transcurridos ya casi dos años del fin de ese (des)gobierno destructor de derechos y libertades, anulador de prioridades sociales, entregador de soberanía y sometedor a la tortura del abandono de grandes sectores de la población, siguen estando en las pantallas de la desvergüenza comunicacional las caras y los balbuceos de sus principales líderes, aún cuando sea para emprender alguna crítica hacia ellos.

En “sus” canales, en “sus” radios, en “sus” medios escritos o informatizados, la repetición de sus falsías es infinita. En los medios que se pretenden como alternativos a los manejados directamente por el Poder Real, también. Es decir que, la difusión de sus posturas es tal, que dominan el sentido aún de quienes pretenden erigirse en sus detractores, ya que las imágenes y las palabras repetidas una y otra vez, son la base de la construcción del denominado “sentido común”, tal como Goebbels lo imaginó en el nazismo.

La estupidez se construye. La imbecilidad y el odio que de ella se pueda desprender, también. Con ese cóctel de bajezas semánticas con las que esos sujetos degradados moralmente se manifiestan a diario, se va haciendo carne en la población la idea de imposibilidad de su derrota. Con las críticas edulcoradas de comunicadores temerosos más de perder pautas publicitarias, antes que ganar autenticidad y credibilidad, se van tejiendo opiniones que no terminan de romper con las ideas de los “demonios” que intentan perpetuarse en la consideración mayoritaria como “demócratas” salvadores de nuestros intereses.

Las entrevistas a líderes populares de valía, a dirigentes de auténtica prosapia democrática, están atravesadas siempre por preguntas sobre los enemigos del Pueblo, sobre sus dichos denigrantes, sobre sus actos embrutecedores, dejando de lado o minimizando la búsqueda de una palabra de aliento real que tales personas dignas puede hacerle llegar a un Pueblo entumecido por los dolores de las desgracias padecidas y anhelantes de utopías que les permitan volver a soñar con la vida que le robaron.

Los números, esos aliados imprescindibles para alcanzar la verdad de los hechos, son dejados de lado. Los relatos concienzudos de especialistas son soslayados para regresar, una y otra vez, a las fantasías de los desvaríos de quienes trabajan de “oposición”, condición que les calza justo con sus personalidades perversas y sus amoralidades a flor de piel. Los mensajes de la mayor lider que tenemos en nuestra Patria, son estigmatizados o diluídos por la verborragia de los pretendidos “especialistas” que los analizan. Los análisis del poco pero digno periodismo honesto que pervive, es denostado hasta el paroxismo de su negación.

Todo es un montaje, una forma sucia de impedir el desarrollo de la conciencia popular hacia la construcción del sentido primigenio de Patria, dejando de lado las ridículas “angustias” que el peor de todos los gobernantes de la historia les endilgó a los pretéritos iniciadores de la Nación. Se intenta crear un sentido vulgar y soez de los acontecimientos, para sostener hasta el infinito un sistema que sólo se derrite por el calor de las luchas populares.

Es necesario, ya mismo, dar vuelta la “taba mediática”, para avanzar hacia la sociedad que haga de la felicidad popular su principal meta. No hay otro camino que escuchar y difundir las voces de los eternos condenados a la miseria material, al ostracismo ideológico y el abandono de sus futuros. Y regresar al sitio donde se encuentra esa verdad que han aplastado durante décadas los (hasta ahora) creídos propietarios de la historia, para retomar la senda de la grandeza abandonada por ir detrás de las palabras narcotizantes de los poderosos. Y vencerlos para siempre.

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