Por Roberto Marra
“La extrema derecha ha entendido que la política moderna en la era de las redes sociales no se gana con programas detallados, sino con emociones primarias...” dice Naomi Klein. Parece que lo único que tomaron de esta reflexión los “dirigentes” supuestamente opositores al neoliberalismo, es la parte de no hacer programas detallados. Y las emociones primarias que despiertan sus devaneos con los dueños del Poder Real, son las de la sospecha de ser lo mismo que dicen que quieren combatir. Con esta lógica, seguirá profundizándose el proceso de disolución nacional y la dispersión de las fuerzas de quienes rechazan tal cosa.
Pero la única manera de alentar a la población a escuchar propuestas diferentes y opuestas a las del imperio y sus peones locales, es tener esos programas detallados que Klein dice que no escuchan los atrapados en las redes del algoritmo yanquilizado. Otra cosa es saber comunicar los conceptos que emanen de esos programas detallados. Otra cosa es saber utilizar los lenguajes que permitan comprender, a los mal-educados y los embrutecidos por este régimen miserable, lo que tienen ante sus ojos, lo que sufren en carne propia cada día sin saber registrar las causas y sus causantes.
Hace falta una educación urgente para quienes se pretenden líderes de cambios, que mencionan, pero con temor reverencial hacia los poderosos que los amenazan. Es necesario trascender la mediocridad dirigencial por parte de quienes todavía pensamos por nosotros mismos, mostrando el camino, empujando hacia arriba a los temerosos, aislando a los cobardes, recuperando a los que nunca se rindieron.
Primero la Patria, sí. Pero una nueva, no rendida, no disuelta, no miserable, no envuelta en trapos ajenos. Después el Movimiento, lógico. Pero uno que separe a los traidores de sus filas, que los expulse hacia el olvido, que los deje a la deriva de sus corrupciones individualistas. Y por último, los hombres y mujeres, claro. Pero asegurando sus comprensiones de la realidad y de las ideas para modificarla, con voluntad para hacer trizas la cobardía, con pretensiones de ser protagonistas y no simples seguidores de liderazgos omnipotentes.
La mesa del futuro está servida. Sólo hace falta saber usar los cubiertos, poner en el plato el caldo de lo que querramos construir y alimentarse con la esperanza de la lucha por conquistar el Poder. El de verdad, el que manejan una decena de corporaciones de la casta de corruptos ladrones de la historia y de las vidas ajenas. Sin eso, es sólo cambiar de collar para seguir siendo perros...





No hay comentarios:
Publicar un comentario